Que es ascaris lumbricoides?

Ascaris Lumbricoides es el  parásito nematodo intestinal de mayor tamaño que afecta al hombre. En su estado adulto, la hembra es mayor que el macho, mide de 20 a 30 cm o más de longitud y de 3 a 6 mm de diámetro; el macho de 15 a 20 cm de longitud y de 2 a 4 mm de diámetro.

Características Ascaris Lumbricoides

Estos parásitos son cilíndricos, y presentan una cubierta quitinosa que forma su pared. Son de color rosado cuando están vivos y blanco-amarillento cuando mueren. Presentan sexos separados que se pueden identificar macroscópicamente por el tamaño y por la forma de la extremidad posterior: en la hembra termina en forma recta, y en el macho curva, con dos espículas quitinosas y retráctiles que le sirven para la cópula.

El aparato digestivo situado en la extremidad anterior del parásito, comienza con una boca rodeada por tres labios prominentes, seguida por un corto esófago y por el intestino, que desemboca en el ano (hembra) o en la cloaca (macho) cerca del extremo posterior.

La hembra tiene un aparato reproductor muy desarrollado, y es notoria la presencia de dos ramas uterinas que desembocan en la vagina, la cual se comunica con la vulva, situada en la unión del tercio anterior con el tercio medio del cuerpo del parásito, llamada cintura vulvar. El macho tiene un aparato reproductor tubular que desemboca con el intestino en la cloaca.

Los adultos no tienen órganos de fijación y viven en la luz del intestino delgado; se sostienen a las paredes de este, gracias a su musculatura, e impiden así que sean arrastrados por el peristaltismo intestinal.

Producto de la fecundación se producen los huevos fértiles, que son de forma oval o redondeada y miden aproximadamente entre 40 y 60 µm de diámetro. Presentan una cubierta externa mamelonada, albuminosa, que puede faltar. Inmediatamente debajo de esta, hay dos membranas internas lisas, gruesas y en su interior se observa un material granuloso que posteriormente dará origen a las larvas. Estos huevos son de color café.

Los huevos infértiles provienen de hembras no fecundadas, que no tienen importancia epidemiológica pues no son infectantes, pero sí indican la presencia de Ascaris hembras en el intestino. Son huevos atípicos, más grandes, irregulares, frágiles y con granulaciones gruesas.

Ciclo de vida

Los gusanos adultos viven en la luz del intestino delgado. Después de la fertilización, la hembra tiene una capacidad productora de 26 000 000 de huevos, y se calcula que produce aproximadamente 200 000 huevos diarios. Los huevos fértiles se eliminan al exterior con las heces fecales de las personas infectadas. En condiciones ambientales favorables, con tierra húmeda y sombreada, a temperaturas entre 15 y 30 °C, se forman larvas en el interior de los huevos, y se convierten en infectantes en un período de 2 a 8 semanas.

Después de la ingestión de estos huevos por el huésped humano, lo que ocurre al contaminarse las manos, los alimentos o el agua, este huevo llega por el tubo digestivo al intestino delgado, donde se liberan las larvas que penetran en la pared intestinal, hasta encontrar un capilar que por el sistema venoso o linfático las llevará hasta el corazón derecho y luego a los pulmones; aquí atraviesa la pared alveolar, cae en el alvéolo, asciende hacia los bronquiolos, luego a los bronquios y la faringe donde es deglutido, desciende por el aparato digestivo, esófago, estómago y llega nuevamente al intestino delgado y allí se convierte en adulto; de esta forma se completa el ciclo de vida.

La vida promedio de los adultos es de 1 a 2 años, al cabo de los cuales mueren y son eliminados espontáneamente. Desde que se ingiere el huevo infectante hasta que la hembra ponga sus huevos y se detecten en las heces fecales transcurre un tiempo aproximado de 2 meses. No existe la posibilidad de reproducción dentro del intestino, ya que todas las infecciones ocurren a partir de huevos del medio ambiente, que provienen de las heces fecales de personas parasitadas.

Patología

Teniendo en cuenta el ciclo de vida de Ascaris lumbricoides, así serán los efectos patológicos. Las larvas, al pasar por el pulmón, producen ruptura de los capilares y de la pared alveolar y en consecuencia hemorragia e inflamación, lo que da lugar a un cuadro llamado neumonitis estacional, más evidente en regiones geográficas que por su clima tienen un patrón interrumpido de transmisión (regiones secas con períodos cortos de lluvia). Este síndrome es semejante al de Loeffler y puede estar asociado con infiltrados pulmonares transitorios. Ocasionalmente, las larvas no siguen el ciclo normal a través del pulmón, sino que continúan por los capilares hacia la circulación arterial, se diseminan en otros órganos y se forman granulomas de cuerpos extraños.

Los parásitos adultos en el intestino delgado producen irritación mecánica de la mucosa intestinal, debido al movimiento y a la presión que ejercen por su gran tamaño. Cuando ellos existen en gran cantidad forman nudos y producen obstrucción intestinal.

La enfermedad de mayor gravedad se presenta por las migraciones de los parásitos adultos de A. lumbricoides, de su localización habitual en el intestino delgado hacia otras partes del organismo, lo que constituye el llamado erratismo. Las migraciones más frecuen- tes son hacia las vías biliares; invaden el colédoco con obstrucción biliar e infección secun- daria, lo que produce un cuadro de colangitis. En esta misma localización, una hembra puede depositar sus huevos y alcanzar el parénquima hepático, lo que ocasiona granulomas de cuerpos extraños y abscesos. Los huevos y fragmentos de parásitos en las vías biliares pueden constituir el núcleo que origina futuros cálculos.

La otra migración importante es la perforación del intestino o por ruptura del apéndice, que provocan peritonitis; los huevos en la cavidad peritoneal producen granulomas. También se ha reportado pericarditis, pleuritis y pancreatitis.

La migración por vía digestiva ascendente puede conducir el parásito a las vías respira- torias, donde causan los efectos de un cuerpo extraño.

Hay tendencia de salida de los parásitos por los orificios, por ejemplo, a través de la faringe, la trompa de Eustaquio, del tímpano hacia el oído, también por las fosas nasales, el ángulo interno del ojo y por las hernias intestinales.

Manifestaciones clínicas

Un buen número de casos de infección por A. lumbricoides es asintomático; sin embargo, esto representa un problema clínico significativo, debido a la elevada incidencia de la ascariosis. La morbilidad puede manifestarse durante la migración de las larvas a través de los pulmones, o puede estar asociada con la presencia de los gusanos adultos en el intestino delgado, y también a sus posibles migraciones.

Respiratorias:

Las manifestaciones respiratorias que ocurren después de la infección, pueden ser leves y confundirse con un estado gripal. Si la invasión larvaria es de mayor intensidad, los aspectos más característicos son la tos y expectoración a veces teñida de sangre y fiebre, que aparenta el síndrome de Loeffler, acompañado de eosinofilia; se conoce también como neumonitis eosinofílica.

Intestinales:

La presencia de los gusanos adultos en el intestino delgado, debido a su constante movimiento y presión sobre la pared intestinal, produce irritación mecánica, causa dolor abdominal difuso como síntoma más frecuente y distensión. Puede producir náuseas, vómitos y diarreas, pero no es lo más frecuente.

En las infecciones intensas, los parásitos adultos forman una masa distendida que lleva a la obstrucción intestinal, lo que provoca un cuadro de abdomen quirúrgico; su máxima incidencia ocurre en niños de 1 a 6 años de edad. El comienzo suele ser súbito con intenso dolor abdominal de tipo cólico y vómitos que pueden estar teñidos de bilis. Se puede palpar una masa tumoral abdominal.

Nutricionales:

Algunos autores plantean la malnutrición de las personas infectadas, que en su mayoría son niños, sobre todo en edades preescolares y escolares; ya que estos parásitos consumen principalmente carbohidratos y micronutrientes (vitamina A). Esto conlleva posiblemente a un retardo del crecimiento.

Neurológicas:

Como irregularidad del ciclo de vida normal de esta parasitosis, las larvas a veces van por la circulación arterial a otros órganos, y forman los granulomas. Estos se han descrito en el ojo y en el sistema nervioso central. En esta última localización pueden originar síntomas y signos neurológicos, incluyendo convulsiones. Este sería el único mecanismo para aceptar que dicho parásito produzca síntomas del sistema nervioso central, ya que se ha descartado la posibilidad de que sea por una toxina.

Migraciones:

Pueden ser desencadenadas por varias causas, entre ellas la fiebre, algunos medicamentos (anestésicos, mebendazol), el enfriamiento, la tendencia migratoria de introducirse por orificios y también por causa desconocida.

La invasión a las vías biliares produce un síndrome de obstrucción biliar, con un comien- zo agudo, dolor abdominal de tipo cólico, náuseas, vómitos y fiebre. Estos síntomas ocurren cuando hay invasión al colédoco y la vesícula. La llegada de los parásitos adultos al hígado produce abscesos, y sus síntomas son similares a los producidos por otras causas. Hay fiebre, dolor en el hipocondrio derecho y toma del estado general.

Si la hembra deposita los huevos que alcanzan el parénquima hepático, se producen granulomas, que se observan como nódulos blanco-amarillentos de 1 a 3 mm aproximada- mente, y microscópicamente se puede ver un centro necrótico, con infiltrados de eosinófilos, mononucleares y células gigantes, rodeado de tejido fibroso.

También se ha reportado apendicitis, peritonitis, pericarditis, pleuritis y pancreatitis.

Pueden ascender y ser expulsados por la boca y nariz, oídos o conducto lagrimal.

Diagnóstico Ascaris Lumbricoides

El diagnóstico etiológico o de certeza de ascaris lumbricoides se basa en el hallazgo de los parásitos adultos o de sus huevos.

Identificación macroscópica de los ascaris adultos (hembra y macho): es indispensable conocer su morfología (descrita anteriormente) para su identificación. La dificultad sería un parásito de tamaño pequeño, en cuyo caso debe recurrirse al laboratorio para observarlo, donde se debe medir, sacarlo y fijarlo con formalina al 5 % en frascos apropiados.

Identificación microscópica de los huevos en las heces fecales: existen varios métodos para su identificación. Se puede utilizar el método directo, con el cual los huevos se encuentran con facilidad debido al número abundante que se produce. Existen métodos    de concentración, como  el conteo de huevos por gramo de heces fecales (Kato-Katz),   que tiene gran importancia, ya que da un estimado de la intensidad de la infección, además de evaluar la efectividad del tratamiento terapéutico. Cuando solo existen parásitos machos en el intestino o cuando hay hembras inmaduras, el diagnóstico de ascariosis se dificulta, ya que no se observan los huevos en las heces fecales.

Radiografías de abdomen y tránsito intestinal contrastado: se puede observar la pre- sencia de A. lumbricoides como un defecto de la opacidad en forma lineal o de lápiz o, en ocasiones, ingieren el contraste y se hacen visibles.

Colangiografía.

Acto quirúrgico.

Epidemiología y prevención

Lumbricoides es uno de los parásitos más difundidos en el mundo, especialmente en los países tropicales. No obstante, en Norteamérica hay aproximadamente 4 000 000 de personas infectadas, fundamentalmente niños. Al ser una infección transmitida a través del suelo y cuya diseminación depende de que los huevos caigan en condiciones ambientales adecuadas para su maduración, la transmisión puede producirse estacionalmente o a lo largo de todo el año.

Las fuentes más comunes de infección son los alimentos, el agua y las manos que se contaminan por contacto con el suelo. Todo esto unido a la pobreza, la falta de educación sanitaria y a las malas condiciones socioeconómicas favorecen su diseminación.

Las medidas preventivas contra Ascaris Lumbricoides:

  1. Adecuada eliminación y prácticas sanitarias de las heces fecales.
  2. Ebullición del agua.
  3. Buen lavado de verduras y frutas.
  4. Control de vectores mecánicos y buena higiene personal.

Además, los intentos de reducir esta parasitosis en los seres humanos mediante la desparasitación masiva han resultado prometedores. Observaciones de campo en los últi- mos años indican que los niños de edad preescolar y escolar en los países en desarrollo, son los más severamente infectados y que reduciendo su carga parasitaria con medicamentos seguros de amplio espectro y con una duración necesaria, se podría reducir el nivel de infección en una población en forma progresiva, y así asegurar la interrupción de la transmisión. Se está desarrollando un esfuerzo internacional con tales programas, que deben ser bien estructurados para combatir esta geohelmintiasis.

Tratamiento de Ascaris lumbricoide

Cualquier tipo de infección por Ascaris debe tratarse, pues pueden producirse complicaciones graves por migración de un solo parásito.

El tratamiento de elección para ascaris lumbricoides se realiza con el pamoato de pirantel, ya que este ejerce una acción de bloqueo neuromuscular sobre los helmintos, inmoviliza los parási- tos y provoca su expulsión sin estimular su migración. Tiene un alto porcentaje de efectivi- dad y la droga es bien tolerada, sobre todo en los niños. Se utiliza a dosis de 11 mg/kg en dosis única, hasta una dosis máxima en el adulto de 1g en 24 horas.

Los benzimidazoles son otros antihelmínticos que, químicamente, son derivados del grupo de los benzoimidazoles, poco absorbibles en el intestino y bien tolerados. Ejercen su actividad al bloquear la captación de glucosa en los helmintos, con lo que imposibilitan su supervivencia. Se ha observado, después del suministro de estas drogas, la eliminación de los parásitos vivos a través de la boca o nariz, o la migración a otras partes durante el tratamiento, por lo que hay que tener precaución, específicamente cuando se utilice contra la ascariosis. Los más utilizados son el albendazol a 400 mg en dosis única (en infecciones severas debe darse por 3 días); flubendazol, a 300 mg al día por 2 días; y mebendazol, a 100 mg dos veces al día por 3 días en niños mayores de 2 años.

El citrato de piperazina es el antihelmíntico más antiguo que se utiliza. Su mecanismo de acción consiste en el bloqueo de la acetilcolina en la unión mioneural, lo que permite su eliminación por medio del peristaltismo intestinal. Está contraindicado en pacientes con trastornos renales y neurológicos. Se usa a 75 mg/kg durante 2 días, hasta una dosis máxima en el adulto de 3,5 g en 24 horas.

BIBLIOGRAFÍA

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