Que son los Céstodos?

Los Céstodos son parásitos con forma de gusanos, poseen cuerpo aplanado, compuesto por un órgano de fijación llamado escólex y un cuerpo o estróbilo constituidos por segmentos llamados proglótides que tienen independencia morfológica y fisiológica. El scólex, que es más pequeño que el resto del cuerpo, es frecuentemente llamado cabeza que constituye un órgano de fijación que tiene ventosas y ganchos que constituyen características diferenciales para cada especie, le sigue un cuello, y posteriormente los proglótides, lo más cercanos al cuello son proglótides inmaduros, después se continúan con los proglótides maduros que poseen órganos sexuales masculinos, aparato excretor y sistema nerviosos rudimentario. Los últimos proglótides son grávidos conteniendo u  útero grande lleno de huevos. La forma, tamaño y características morfológicas de los proglótides sirven para diferenciar las distintas especies.

Ciclo de vida de los Céstodos

Algunos tienen ciclos de vida muy complejos, en los que intervienen hospederos intermediarios, mientras que otros se transmiten por ingestión de huevos.

Los requerimientos nutricionales de los Céstodos pueden ser mediante digestión activa del tejido y/o fluidos corporales del huésped, con destrucción tisular consiguiente, o por absorción pasiva de nutrientes desde los fluidos vecinos y el contenido intestinal. La motilidad muscular de muchos Céstodos consume gran cantidad de energía; por lo que los nutrientes son almacenados en forma de glucógeno. Una proporción significativa del consumo energético está dedicada a la reproducción.

En general, los Céstodos ponen huevos (ovíparos) otras especies pueden parir individuos jóvenes vivos (vivíparos) las larvas resultantes son morfológicamente distintas a los parásitos adultos, pasando por varias fases de desarrollo o mudas antes de llegar a la fase adulta.

La respiración es primariamente anaerobia aunque las formas larvarias pueden requerir oxígeno.

Diagnóstico

Se han descrito numerosos métodos para el diagnóstico de los Céstodos.  Algunos tienen utilidad para detectar una amplia variedad de parásitos, mientras que otros son más específicos y sólo tienen valor para detectar pocas especies o quizás una sola. El diagnóstico se basa casi por completo en la demostración morfológica (macroscópica o microscópica) de los parásitos en las muestras biológicas. Además, para la mayoría de estas enfermedades parasitarias, la selección e interpretación correcta de las pruebas se basa en el conocimiento del ciclo evolutivo del parásito y de la patogenia del proceso patológico en los humanos.

Es importante destacar la importancia de recoger muestras apropiadas en el número y en los momentos correctos, de transportarlas sin retraso al laboratorio y del examen rápido por un b experto, puesto que la gran mayoría de las identificaciones y los exámenes parasitológicos se basan por completo en el reconocimiento de la morfología característica de los organismos, cualquier condición que pueda distorsionar la morfología del parásito conlleva a errores en su identificación y por ende en el diagnóstico.

Muestra para detectar Céstodos

Las muestras para identificar los Céstodos intestinales son en general las heces con métodos de preparación húmeda directa o métodos de concentración, aunque otros se realizan mediante la aplicación de cinta adhesiva en la región perianal.

En muchas ocasiones el diagnóstico de Céstodos es por el examen macroscópico del parásito.

Otras muestras serían sangre, orina, aspirado duodenal, esputo, LCR, biopsias de tejidos.

En un futuro se podrá realizar diagnóstico mediante métodos moleculares basados en las secuencias de ácidos nucleicos, que se pueden utilizar en una técnica de hibridación  para hacer diferenciaciones entre especies y géneros.